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Consejos para hacer mindfulness en casa

Encontrar el momento para practicar mindfulness o meditar puede ser complicado cuando se es muy principiante. No os preocupéis, es posible. Con la práctica, se puede llegar a practicar mindfulness en casi cualquier situación pero hay que andar el camino paso a paso. Así que veamos hoy el primero de ellos: practicar mindfulness en casa.

Hace un par de semanas, hablamos de varios ejercicios fáciles de mindfulness que pueden practicarse en muchas situaciones. Me parecen muy útiles y fáciles para aprovechar ratos muertos entre quehaceres diarios. Pero la principal dificultad no es hacer mindfulness, sino crear el hábito de hacer mindfulness.

Personalmente, me cuesta sacar tiempo para hacer mindfulness en casa, pero creo que es una de las maneras más útiles para incorporar definitivamente el mindfulness en nuestro día a día. Es una tarea pendiente que tengo, así que este post de consejos para hacer mindfulness en casa será una guía también para mí. Vamos a ello:

 

Encuentra tu espacio.

Igual que para practicar yoga en casa, es muy importante encontrar un espacio propio, tranquilo y limpio que designes a la práctica de mindfulness en casa. Debería ser un lugar que te haga sentir cómodo y en el que puedas evitar fácilmente tener distracciones. De este modo, cuando lo veas o te imagines haciendo mindfulness, podrás asociarlo con ese espacio y tangibilizar tu práctica. Según dice Osho en su libro Meditación: La primera y última libertad, practicar mindfulness o meditación siempre en el mismo sitio nos ayuda a generar energía positiva en ese lugar, lo que nos ayuda además en nuestra práctica futura.

 

Determina el tiempo.

En primer lugar, hay que determinar cuándo hacer mindfulness. Puedes elegir un momento de cada día o semana para dedicarlo al mindfulness y comprometerte a cumplirlo. Lo más importante es que tanto el momento como la frecuencia elegidos sean cómodos y que se adecúen a tu forma de vida. Los momentos más recomendados son por la mañana justo antes de levantarte o por la noche justo antes de acostarte, pero puedes ir probando hasta que des con el idóneo para ti.

Una vez fijes tu momento, hay que decidir cuánto rato hacer mindfulness. Las metas tienen que ser variables en función de tus avances. Al principio, lo recomendable es proponerse mantener la atención plena en el momento presente solo un poquito (1 o 2 minutos). Conforme vayas cumpliendo este tiempo sin mucha dificultad, podrás ir ampliando poco a poco a 3, 5, 10, hasta 40 minutos.

 

Prepárate.

No es imprescindible una preparación física antes de hacer mindfulness, pero ya que estás en tu casa, puedes permitírtelo. Así que, ¿por qué no? Un poco de yoga ligero que te ayude a estirar y vitalizar los músculos. Por ejemplo, una o dos series de Saludos al Sol.

 




 

Elige la técnica.

Ya hablamos en otro post de varios ejercicios fáciles de mindfulness, aunque existen infinidad más. No hace falta que hagas siempre lo mismo, pero sí que pienses de antemano qué vas a hacer cada vez.

En cualquier caso, hay que mantener una respiración abdominal, que nos ayudará a relajarnos y asentarnos conscientemente en el espacio. Los ojos pueden estar abiertos o cerrados según el gusto y la práctica.

En cuanto a la postura, lo importante es que estés cómodo sin que ninguna parte de tu cuerpo esté en excesiva tensión. Las posturas más recomendadas son:

  • La Postura fácil (Sukhasana) o la Postura del sabio (Siddhasana). Es muy importante que la espalda esté recta. Esto puede ser incómodo si los músculos de la espalda están tensos. En este caso, se puede utilizar un cojín o bloque debajo del trasero para aumentar la altura, el mentón paralelo al suelo.
  • Sentado en una silla con los dos pies planos en el suelo, la espalda bien recta y el mentón paralelo al suelo.

Puedes encontrar información detallada sobre las mejores posturas para meditar en este post.

 

Sé tolerante.

tolerante contigo mismo. Es normal que al principio te cueste mantener la atención plena y detener el resto de pensamientos. De hecho, es muy probable que no lo consigas. No pasa nada. Detecta que tu mente se ha ido, rechaza esos pensamientos y vuelve a concentrarte en algo que te mantenga presente. Una y mil veces, las que hagan falta, eso no significa que tu ejercicio no esté siendo efectivo o lo estés haciendo mal.

La práctica de mindfulness no ofrece resultados a corto plazo. Además, éstos son muchas veces más visibles en nuestra vida cotidiana que en nuestra habilidad para mantener la atención. Da igual, no te enfades contigo mismo, sé tolerante e indulgente, es algo que haces por y para ti. Con el tiempo, la mente se irá acostumbrando y, sin darte cuenta, mantendrás cuerpo y mente unidos en el presente aunque no estés practicando.

 

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Edito: Junio 2017

 

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