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Viaje a Islandia en verano: recorriendo el norte y el oeste

Viaje a Islandia. Días 6 - 8: El norte y el oeste

Seguimos con nuestro viaje a Islandia de 10 días. Durante los días 6 y 7, nos enamoramos del norte recorriendo la sorprendente zona de Myvatn y los puertos balleneros del norte. El día 8 comenzamos nuestros descenso por el oeste hacia Reikiavik. No pudimos ver el oeste de Islandia a fondo, pero aún así pudimos hacer una parada en una de las cascadas más atípicas del mundo y en el primer jacuzzi de la historia.

 

 


Día 6: Myvatn

Amanecimos en el idílico camping de Reykhalid rodeados de patitos (💚). Hoy tocaba conocernos a fondo la zona de Myvatn, una de las que más ganas tenía por sus contrastes y paisajes imposibles. ¿Un spoiler? Superó todas mis espectativas.

 

Fumarolas de Hverir

Comenzamos el día visitando las fumarolas y los barros hirvientes de Herir. El olor a azufre ya empezaba a hacerse patente por la fuerte actividad volcánica de la zona que hace posible estos paisajes marcianos tan locos. Además de hacer los recorridos señalados descubriendo las fumarolas y los barros, también se puede dar un paseo por las zonas menos transitadas (las fotos son super guays) y subir el monte Namaskard. Las vistas deben de ser guays desde arriba, pero nosotros no fuimos capaces de subir hasta la cima… Ya se empezaba a notar el cansancio de 6 días sin parar…

 

Cráter Viti

Nos dirigimos a la zona de la estación geotermal de Krafla. Emplazada en un paraje inhóspito, vale la pena hacer alguna parada en algún lugar que nos llame la atención y comprobar cómo el agua de los riachuelos ¡está caliente!

Nuestro principal objetivo era ver el super conocido cráter Viti. Se trata de un antiguo volcán inactivo en el cuyo cráter ahora hay una azulísima laguna. Viti significa infierno en islandés, porque se decía que este volcán era la boca del infierno… Cuesta creerlo al verlo ahora. Se puede dar prácticamente toda la vuelta al cráter.

 

Laguna Leirhnjukur

A poca distancia en coche, podemos encontrar la zona de aparcamiento para ver la laguna de Leirhnjukur. Para llegar a ella, hay que andar un rato por un camino entre lava seca. Sabréis que os estáis acercando porque el olor a azufre es cada vez más penetrante. Al final del camino, se puede encontrar la laguna más grande y otros charquitos cercanos bonitos de ver por sus colores naranjas y blancos imposibles. Eso sí, el olor a azufre es tan fuerte que yo casi me mareé.

 

El lago azul

Tomando la carretera de vuelta al camping, encontraremos un lago azul turquesa loquísimo que no nos habrá pasado desapercibido. Este color azul intenso se debe al azufre, a otros minerales y agentes volcánicos y supongo que también a los vertidos de una fábrica, central o similar que tenía al lado. Obviamente, no está permitido el baño, pero el paisaje es tan irreal que bien merece una paradita.

 

Cráter negro de Hverfjall.

El gran cráter negro tiene alrededor de 1 km de diámetro, por lo que la vista es bastante atípica. Hay dos rutas por las que se puede subir y rodear el cráter, pero vista nuestra envidiable forma física, decidimos pasar… Si eres más atlético, es una buenísima opción de la que yo me arrepiento muchísimo de no haber hecho a día de hoy 🙁 Aún así, desde abajo también es una vista muy chula, tanto la del volcán en sí, como la del paisaje volcánico que lo rodea.

Por eso, por lo que sí optamos fue por perdernos en los alrededores áridos haciendo alguna de las rutas recomendadas. No están muy bien indicadas, así que ojo con iros a la aventura sin un mapa en condiciones. Nosotros recogimos a un italiano desesperado intentando volver al parking del volcán. Es una zona muy grande y árida, y los puntos de referencia se pierden rápidamente…

A la vuelta de nuestra ruta, decidimos ir en busca de la cueva Grjótagjá. Para los amantes de Juego de Tronos… Es donde 2341 fuentes aseguran que se grabó la escena de amor entre Jon Snow e Ygritte… Pintaba bien, sí (buscadlo en Google Imágenes, adelante), pero fue una decepción total. Aal natural es una cueva enana y oscura en la que casi ni se puede entrar, no entiendo cómo narices se grabaría nada allí… Conclusión: si pasáis por ahí, bueno, pero ir ex proceso, yo no lo recomendaría.

 

Baños naturales de Myvatn

Como colofón de unos días matadores, decidimos tomarnos la tarde tranquila y darnos un homenaje en los baños naturales de Myvatn. Seguro que habréis oido hablar del archiconocido Blue Lagoon de Reikiavik. Pues los baños de Myvatn son su hermanito pequeño. Mucho menos masificados y casi la mitad más barato. Una apuesta segura, vaya.

A pesar de que el ahorro es considerable, aún así, la entrada no es barata, pero la experiencia bien lo vale. Las instalaciones están super bien, con sus vestuarios, secadores y sus taquillas. También dan agua infusionada fresquita de forma gratuita.

En el exterior, la estrella son las piscinas de agua turquesa lechoso. El color se debe nuevamente a los minerales y componentes de la zona que, además de hacer que el agua sea buena para las afecciones leves de la piel, también son desinfectantes, por lo que el tratamiento con cloro no es necesario. Aunque haga frío fuera, el agua está caliente por la energía geotermal natural que hay en la zona. Hay una piscina con agua templada y otra con el agua más caliente y una última más pequeña con el agua muy caliente, con sus banquitos al lado de los bordillos para descansar tomándote una cervecita (sí, puedes tomar cerveza dentro del agua, ¡un puntazo!).

También hay una caseta con un baño turco que podréis utilizar por el mismo precio de la entrada, y unas duchas frías exteriores para después de usarlo, que no queremos que te baje la tensión.

Conclusión: ¡Experiencia impagable!

 

Dónde dormir

Al quedarnos por la zona, repetimos en el camping de Reykjhalid.

 

 

 


Día 7: Los puertos balleneros del norte

 

Después de 6 días de una temperatura inmejorable, el día 7 nos amaneció lloviendo a chuzos. Así que después de desmontar la tienda con gran dificultad, decidimos hacer día de ciudades, para variar.

 

Husavik

Nos dirigimos al puerto ballenero de Husavik, el punto más al norte de nuestro viaje. Dejamos el coche en un parking gratuito al lado de la iglesia y dimos un paseo por los alrededores. Husavik no es muy grande, pero es super auténtico. El puerto es un paseo muy recomendable, con sus barcos de pesca de metal oxidados y las montañas nevadas de fondo. Un vista muy atípica para la gente del sur que me encantó.

Husavik, y los demás puertos balleneros del norte, son lugares muy recomendado para salir a ver ballenas. Teníamos un tour reservado con esta compañía, pero el temporal de lluvias no nos permitió salir en barco… Una pena porque seguro que tenía que ser la leche. Si vosotros tenéis más suerte, ¡no dudéis en hacerlo!

Nos conformamos con ver el Whale Museum, que está muy bien también para conocer la historia de Islandia y su centenaria, y a veces polémica, relación con estos cetáceos. Hay un montón de información sobre los distintos tipos de ballenas, esqueletos de ballenas varadas reconstruidos, y una zona super chula de lectura (en la que te puedes quedar un ratito si llueve mucho fuera). Bueno, un sitio muy agradable y recomendable. Informaos de las tarifas de entradas, porque hay varias opciones para entrar gratis, si mal no recuerdo.

Aprovechamos para comer, como llovía tanto, decidimos comer en el restaurante de la compañía con la que habíamos reservado el tour de las ballenas. No vimos ballenas, pero nos dejamos lo que nos habíamos ahorrado en el tour en dos pizzas y dos cerveza (unos 80€). Un bonito recuerdo para la posteridad.

 

Cascada de Godafoss

De camino a Akureyri, paramos en la famosa Godafoss, la cascada de los dioses en islandés. Debe su nombre al periodo de cristianización de Islandia, cuando se lanzaron las estatuas e iconos de los antiguos dioses vikingos por esta cascada. Es una cascada también muy espectacular, pero para ser sincera, después de las otras que habíamos visto, pues a mí me impresionó menos. Es lo que te pasa cuando llevas ya varios días en Islandia, que empiezas a acostumbrarte a la inmensidad. Por eso, no os dejéis influir por mi comentario, tenéis que verla porque es chulísima.

Muy fácil de acceder, está a unos pocos metros del parking. Eso también hace que esté muy transitada por autobuses de turistas. Pero a pesar de la multitud, es fácil tener una vista privilegiada de esta bonita cascada. Para acercarse a los mejores puestos, hay que pasar un riachuelo y solo los más aventureros se deciden 💪🏼

 

Akureyri

La segunda “ciudad” más grande de Islandia. Y digo “ciudad” porque es que tiene menos habitantes que Calatayud, unos 19000. Es una ciudad muy mona y, contra todo pronóstico, muy verde y colorida (para lo que es Islandia) en la que vale la pena hacer un stop. Los imprescindible son:

  • Acercarse a ver la catedral de Akureyri, con su bonita arquitectura orgánica.
  • Pasear por el jardín botánico, realmente un muy agradable y de entrada gratuita. Además, de camino, se ven unas bonitas vistas del fiordo en el que está emplazada la ciudad y sus bonitas casas.

Para los suertudos con buen tiempo, Akureyri también es un buen lugar donde contratar un tour de avistamiento de ballenas.

 

Dónde dormir

Destrozados y empapados, decidimos seguir bordeando el fiordo hasta una pequeña localidad cerca de Hauganes. Nosotros optamos por un Airbnb para dormir en una cama, para variar (ey, consigue descuento en tu primera reserva usando mi código 😉 ). Pero, en caso de haber tenido mejor tiempo, hubiéramos optado por ir a uno de los campings de Akureyri.

 


Día 8: Rápida incursión en el oeste

 

En el octavo día, comenzamos nuestro descenso hacia el suroeste hasta Reikiavik, donde acabaría nuestro viaje. Fue un día de viaje en el que aprovechamos para parar a visitar algunos sitios curiosos que pillaban de camino.

 

Cascada de Hraunfossar

Una cascada muy atípica y hermosa que surge a partir de un río subterráneo que fluye por debajo de un campo de lava seca. De ahí su nombre en islandés, que significa “cascada de la lava”. Su color azulado precioso se puede observar desde el mirador, fácilmente accesible desde el parking. Es, además, el punto de partida de varias excursiones que siguen el río.

Continuando un rato por el camino marcado a la orilla de Hraunfossar, se llega a Barnafoss, la “cascada de los niños”. Toma su nombre de las Sagas Islandesas, escritos tradicionales islandeses. En ellas, se cuenta la historia de unos padres que dejaron a sus hijos solos en casa para ir a la misa de Navidad, pero no los encontraron al volver. Siguiendo las huellas que salían de su casa, llegaron a la cascada, inicialmente surcada por un arco natural de piedra que servía de puente, pero el puente se había desplomado, presumiblemente cuando los niños lo estaban cruzando, muriendo ahogados.

El parking tiene además un merendero público, con un chiringuito-tienda de conveniencia y unos baños con un módico precio.

 

Snorralaug

Nuestra última parada antes de llegar a Reikiavik fue en Reykholt, lugar de residencia del famoso historiador islandés del s. X Snorri Sturluson. Pero esta localidad es sobre todo famosa por el Snorralaug, una pequeña bañera al aire libre alimentada por una fuente termal.  Este jacuzzi natural se calienta de forma natural y se cree que es la estructura humana más antigua de Islandia. La casita de madera contigua tiene un pasaje cubierto que lleva directamente a la antigua casa de Snorri (pero está cerrado al público).

Aunque Snorralaug tampoco es espectacular, es curioso, y el pueblo (son 3 casas literalmente) es bastante cuqui. Tiene una iglesia con su cementerio antiguo super chulo (me encantan los cementerios antiguos) y un centro enorme super desubicado que me pasé pipa cotilleando (al parecer es una biblioteca dedicada a la obra de Snorri).

No es algo indispensable, pero si pasáis por ahí, es curioso.

 

Llegada a Reikiavik

Siguiendo este itinerario, llegamos a Reikiavik casi a la hora de la cena. Así que después de un día entero de coche, decidimos aprovechar la no-noche islandesa y salir a conocer a Reikiavik. Nuestro itinerario de día y medio en la ciudad lo cubro en el último post de esta serie (¡busca el link más abajo!).

 

Dónde dormir

En nuestra penúltima noche, plantamos la tienda en el camping de Reikiavik (no os dejo el link porque me salía que estaba caído, pero con poner su nombre en Google os sale).

El camping más grande en el que estuvimos, muy bien montado, pero muy transitado también. Aunque en general, muy buen rollo entre la gente. Es difícil encontrar sitio para cocinar y comer dentro, pero hay mucho sitio en las mesas del exterior también. La cocina es enorme y en ella se puede encontrar un montón de comida que dejan los campistas. También un montón de cosas: bombonas, ropa, guías, etc. Y encima está bastante cerca del centro, se puede ir andando en una media hora, o en autobús en 15 minutos. ¡Muy recomendable!

 

Foto de Finnur Malmquist

¡Continúa descubriendo el recorrido de nuestro viaje a Islandia!

O ve directamente a cualquiera de los posts de la guía en el orden que quieras:

Viaje a Islandia en verano: Dudas frecuentes

Días 1-3: El Círculo Dorado, los glaciares del sur y el Parque Nacional del Vatnajökull

Días 4-5: Jökullsárlón, los fiordos del este, Selfoss y Dettifoss

Días 6-8: Myvatn, los puertos balleneros del norte y rápida incursión en el oeste (estás aquí)

Días 9-10: Reikiavik

 

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